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sábado, 29 de julio de 2017

3 factores de personalidad que nos hacen más fuertes


   Resiliencia es la habilidad para sobrellevar el estrés y ser capaz de afrontar con éxito situaciones difíciles. Entonces ¿Cómo podemos fomentar la resiliencia? Podemos hacerlos a través de la coherencia, la resistencia y la autoeficacia, que son otros tres factores protectores de la personalidad.

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1. El sentido de coherencia

   El sentido de coherencia es la capacidad de entender los sucesos adversos como desafíos que nos movilizan y orientan positivamente en la vida. Esto hace que la persona con sentido de coherencia actúen de acuerdo a sus valores, lo que genera una gran motivación en ellos. Es decir, estas personas eligen afrontar los retos integrándolos en su sistema de valores y haciéndolos propios. Por ejemplo, si mi jefe me manda hacer un informe sobre los resultados de la empresa este año, primero pienso la manera en qué me afecta este informe y cómo puede resultarme interesante hacerlo. Podría ser bueno para ayudarme a entender cómo funciona la empresa o para aprender si en un futuro quiero establecer mi propio negocio. De este modo sentiré más motivación y me centraré más en el resultado de la tarea que en el estrés que me puede generar hacerla. 

   Los sujetos con un alto sentido de coherencia consiguen manejar mejor el estrés al utilizar estrategias de afrontamiento más adaptativas y considerar que disponen o que pueden adquirir las competencias necesarias para resolver los problemas.

2. La resistencia

   Los individuos con personalidad resistente suelen ser personas de gran compromiso, control y orientados al reto. Las personalidades resistentes creen en lo que hacen y se comprometen con aquello que les importa. Esto les lleva a sentirse motivados por algo sin necesidad de ser compensados directamente por una tercera persona. Es decir, sienten pasión por aquello que hacen. Si decido hacer algo me esfuerzo en hacerlo lo mejor posible y llegando hasta el final, aunque sea una actividad que en un primer momento no me llamaba la atención. Por ejemplo, si mis amigos me invitan a jugar al tenis y nunca he jugado, me esfuerzo por aprender, preguntándoles cómo puedo jugar mejor, y comprometiéndome a jugar todo el partido. 

   Además las personalidades resistentes adoran los retos y consideran el cambio como algo consustancial a la vida. Gracias a esto comprenden los cambios no como fracasos sino como retos beneficiosos para su desarrollo individual, como una oportunidad para mejorar y seguir progresando en cualquier ámbito de la vida.

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3. La autoeficacia.
   Por último la autoeficacia nos hace más fuertes. La autoeficacia se forma gracias a los pensamientos que tiene una persona sobre sus habilidades y su capacidad para tratar con las diferentes situaciones que se presentan.

   La manera de lograr la autoeficacia y de sentirnos capaces de afrontar los retos diarios es a través de experiencias previas en las que hemos alcanzado nuestros objetivos y hemos superado los obstáculos del camino. Por ejemplo, si el mes pasado llegué a los objetivos de facturación que tenía en mi trabajo, este mes me sentiré capaz de lograrlos también. La autoeficacia a su vez se ve influida por los mensajes que nos mandan los demás. Si nuestros amigos y familiares creen en nuestra capacidad para hacer algo, por ejemplo para aprobar un examen importante, esto nos influirá positivamente en la manera que valoramos nuestra capacidad para aprobarlo. 

   De esta manera, las personas estarán más motivadas si perciben que sus acciones pueden ser eficaces, esto es si hay la convicción de que tienen habilidades personales que les permitan regular sus acciones. Así, una alta autoeficacia percibida se relaciona con pensamientos y aspiraciones positivas acerca de realizar la conducta con éxito, menor estrés, ansiedad y percepción de amenaza, junto con una adecuada planificación del curso de acción y anticipación de buenos resultados.

   En resumen,  la coherencia, la resistencia y la autoeficacia son conceptos importantes para la psicología y el desarrollo personal ya que refuerza la idea de que los seres humanos pueden fortalecerse y aprender a superar los obstáculos. En definitiva, estos factores protectores hacen que los individuos sean proactivos y que sientan más seguridad en sí mismos y en su modo de actuar. Para fortalecer nuestra personalidad es fundamental ver los obstáculos como retos, buscar actividades que nos motiven y confiar en nuestra capacidad para afrontar con las diferentes situaciones que se presentan. De este modo ganaremos seguridad y confianza en nosotros mismos.

martes, 3 de mayo de 2016

Eneagrama de la Personalidad

     La teoría de los eneagramas, de Claudio Naranjo no suena familiar, pero sin duda supone una gran aportación a la psicología de la personalidad. La teoría del eneagrama postula que la personalidad se rige por nueve arquetipos. Estos arquetipos se mueven a menudo por las normas y modas sociales, y dirigen la atención del sujeto hacia el mundo y hacia uno mismo.

       Se cree que esta teoría se originó hace cientos de años alrededor de Pakistán y Afganistán. Fue redescubierta por Gurdjieff y ampliada por Ichazo en el siglo XX. No obstante ha sido el psiquiatra chileno Claudio Naranjo el encargado de difundirla en el mundo occidental.       

       El eneagrama se compone de nueve arquetipos interrelacionados, poseyendo cada persona un eneatipo principal y uno secundario. El eneatipo es una representación de cómo la persona se enfrenta al mundo y a sus instintos, buscando un equilibrio entre lo que "debe" hacer y lo que "desea" hacer. Cada eneatipo estaría relacionado a su vez con un tipo de pasión o de impulso que caracteriza su punto débil.


    ¿Cuales son los componentes del eneagrama?




1. Perfeccionista:
    El perfeccionista está centrado en la objetividad. El carácter perfeccionista es usualmente el de una persona que llama la atención su entusiasmo por las reglas, las normas, las buenas intenciones y los nobles propósitos. No obstante, ser perfeccionista en exceso tendría consecuencias negativas. Su pasión o debilidad sería la ira, la cual reprimiría haciendo justo lo contrario: luchando contra cualquier signo de enfado a costa de su salud.

2. Altruista:
     El Altruista se centra en las relaciones sociales y en su reciprocidad. Son personas generosas y empáticas que en ocasiones se dejan llevar por su pasión, el orgullo. Han de ser cuidadosos con no dejarse llevar por este orgullo, ya que la ayuda a los demás pasaría a ser autoensalzamiento.

3. Triunfador:
    El Triunfador busca el éxito, siendo pragmático, eficaz y consiguiendo reconocimiento externo. Sin embargo, a veces se deja llevar por su pasión, la vanidad. Esta pasión le hace guiarse por los valores ajenos. Lo socialmente cotizado pasa a tener más importancia y la persona se vuelve enormemente imitativa, «mimética». Es conformista y tiene un gran control de sí mismo que lo lleva a la superficialidad. Su orientación es extrínseca, la cual fomenta un carácter alegre, extravertido y agradable para quienes lo rodean.

4. Romántico:
    El Romántico es una persona imaginativa y creativa muy en contacto con sus emociones. Si se deja llevar por su pasión, la envidia, se siente vacío, y exige al otro más y más. Nunca es suficiente. Al no sentirse satisfecho, se deprime con facilidad.

5. Investigador:
   El Investigador se centra en sus pensamientos olvidándose a veces de lo social. La avaricia le llevaría a aislarse de los demás, resultando inexpresivo y falto de comunicación.


6. Escéptico:
     El Escéptico se centra en el trabajo, y es buen observador. Se anticipa a los posibles peligros que surjan. Si se deja llevar por el miedo puede resultar excesivamente cauteloso e inseguro.

7. Entusiasta:
      El Entusiasta ser caracteriza por un afán de gustar, de ser popular, de recibir admiración. Es una persona locuaz y charlatana. En ocasiones se deja llevar por una gula "intelectual", una sed de conocimientos que lo lleva hacia el narcisismo y la superficialidad

8. Protector:
      El Protector es un líder nato, que guía y protege a los demás. En ocasiones se deja llevar por la lujuria, sintiéndose atraído por el riesgo y los conflictos.

9. Mediador:
      El Mediador es una persona sobreadaptada a los deseos de los demás, demasiado complaciente y de poca iniciativa. Se trata de un carácter desapasionado, flemático, aunque frecuentemente el apagamiento de sus deseos personales coincide con una disposición jovial y gregaria. En las relaciones humanas, sin embargo, se deja llevar por la pereza. Esta pereza la convierte en una persona demasiado abnegada,  pasiva y conformista. Es generalmente una persona sencilla, y "sin problemas", con una excesiva intolerancia a lo problemático y una dificultad a la hora de decir "no", que a menudo la hace blanco de la explotación.

        Como anotación a parte, decir respecto a las características de las distintas personalidades no se realiza ningún juicio de valor. Cada personalidad tiene sus puntos fuertes y débiles, sin ser una mejor que otra.
     

    Este modelo puede recordar a otras aproximaciones pseudocientíficas, al estilo del tarot o a ciertas morales religiosas. Por ejemplo, las nueve pasiones (orgullo, ira, vanidad...) recuerdan a los siete pecados capitales del cristianismo. Sin embargo, el eneagrama contribuye mucho a la psicología de la personalidad. Lo innovador de este modelo es su visión dimensional de la personalidad y su aportación desde el psicoanálisis. Resulta refrescante, pero sin duda recuerda al modelo circular de la personalidad de Millon, dejando patente la evolución de las teorías de la personalidad hacia modelos más dimensionales que tienen en cuenta la complejidad de la mente humana




              https://eneagramacuartocamino
              http://la-sabiduria-del-eneagrama